sábado, 14 de febrero de 2009

EL DÍA DEL INDULTO


El día del indulto
óleo sobre tela, 1997,
0.64 x 0.775


El día del indulto, que también es el título de la pintura, nos trae a la mente aquel día memorable del año mil novecientos noventa y siete en que salió el primer indultado, de las más de setecientas personas inocentes que habían sido encarceladas injustamente en el Perú a finales del siglo pasado; la Comisión de Indulto que dirigía el Padre Hubert Lanssiers realizó la difícil tarea de entre sacarlos de las miles sentenciados por los Jueces Sin Rostros, que impartían "justicia" sumaria, conculcando los derechos de los acusados.
Cuando el primer indultado se vio en libertad y corrió hacia uno de sus familiares que se dirigía a él, se produce la danza más bella que podríamos imaginar, la de la libertad, mientras sus cuerpos flotaban literalmente estrechados en un inmenso abrazo.
La pintura "Un mundo gestado en la mente... independiente de su creador. Boca que habla el mensaje." como escribiera Jaime Solís, una de las personas que padecieron injustamente, por su lealtad al juramento hipocrático; fue presentada en una de las exposicciones individuales del pintor en la Galería Anónimous, en Panamá, en junio de mil novecientos noventa y siete, La Pintura Encarcelada, de Pacífico Castrellón Santamaría y actualmente pertenece a la colección de una panameña, insigne defensora de los derechos humanos.
Pacífico Castrellón Santamaría.
Lima, 14 de febrero de 2009.

martes, 10 de febrero de 2009

PINTADAS POR PACÍFICO CASTRELLÓN S.

























LAS CUERDAS DEL ALMA

Técnica: Óleo sobre tela Tamaño: 0.90 x 1.00 No. Reg. PC-CCLII-98. Año: 1998.
En honor a Luis Ayala B. y su guitarra, quien durante años nos deleitó con el don de la música, arrancando de las cuerdas melodías que le venían del alma. Todo el martirio de la prisión se desvanecía al son de su guitarra y al vuelo de sus manos prodigiosas, gracias por habernos dado un poco de música. El músico aún permanece en la prisión con su guitarra y las muletas que le ayudan a llevar de un lado a otro la humanidad, que el polio no logró vencer.

Pacífico Castrellón Santamaría.





miércoles, 7 de enero de 2009

La vendedora de periódicos


Confieso, que he esperado este momento durante años y no puedo evitar la extraña sensación que me invade, al tener en mis manos nuevamente a La vendedora de periódicos después de trece años de haber sido incautada y de sufrir los rigores de la prisión a la que fue sometida literalmente: primero, en la oscuridad de los depósitos de La policía donde permaneció la mayoría de esos años hasta, que fue finalmente entregada a los Jueces. La privaron de la libertad sin haber cometido delito alguno, tan sólo por el hecho de ser pintada por alguien que permaneció en ella once años y medio a causa de un pecado de la razón que se convirtió en delito político.
Sensación, que también se refleja en los sentimientos encontrados que experimento: alegría, debido a que está en libertad nuevamente y puedo tocarla otra vez mientras le pido perdón acariciándola con suavidad; ira, por la impotencia de no haber podido hacer nada por ella mientras estuvo en la mazmorra, cuando por más que la pedí no me la devolvieron y no sé si pena por el Procurador, quien pretendió que se entregara al museo del terror con otras de mis pinturas con temas tan cándidos como el beso, muñecas de trapo, bodegón y paisaje.
Al verla, no puedo menos que sentir alegría porque la pintura sobrevivió incluso al dictador y me hace recordar también el dolor que sentí cuando las presentaron en mi juicio, después de ocho largos años: estaban descuidadas, sucias y polvorientas. Esa vez, sólo pude apartar las lágrimas de mis ojos y decirle al Juez: “mire como están” y pedirle que me las devolvieran pero su respuesta fue: “hable con su abogado”, quien me respondió en voz baja: “espera a que todo termine”.
Trece años después, cuando ya todo está por llegar a su fin, insistí en mi petición y el Juez a quien le correspondió resolver, quien es una persona culta y amante del arte, aplicó la justicia ordenando la devolución de las pinturas porque no hay relación entre ellas y los hechos sobre los cuales el pintor fue sentenciado.
La pintura, trata de una vendedora de periódicos con un niño a cuestas a la usanza serrana y un haz de periódicos en las manos mientras camina por el mercado de frutas anunciando su venta. Fue absurdamente encarcelada porque los Sha-Kales del dictador algún peligro vieron en ella, tanto así que me sobrepasó en años en la prisión.
Ahora está en mis manos, cuidaré de ella y la llevaré de regreso a mi país, donde mis descendientes la pasarán de una generación a otra disfrutando indefinidamente de la libertad.

Pacífico Castrellón S.
31 de diciembre de 2008.