miércoles, 7 de enero de 2009

La vendedora de periódicos


Confieso, que he esperado este momento durante años y no puedo evitar la extraña sensación que me invade, al tener en mis manos nuevamente a La vendedora de periódicos después de trece años de haber sido incautada y de sufrir los rigores de la prisión a la que fue sometida literalmente: primero, en la oscuridad de los depósitos de La policía donde permaneció la mayoría de esos años hasta, que fue finalmente entregada a los Jueces. La privaron de la libertad sin haber cometido delito alguno, tan sólo por el hecho de ser pintada por alguien que permaneció en ella once años y medio a causa de un pecado de la razón que se convirtió en delito político.
Sensación, que también se refleja en los sentimientos encontrados que experimento: alegría, debido a que está en libertad nuevamente y puedo tocarla otra vez mientras le pido perdón acariciándola con suavidad; ira, por la impotencia de no haber podido hacer nada por ella mientras estuvo en la mazmorra, cuando por más que la pedí no me la devolvieron y no sé si pena por el Procurador, quien pretendió que se entregara al museo del terror con otras de mis pinturas con temas tan cándidos como el beso, muñecas de trapo, bodegón y paisaje.
Al verla, no puedo menos que sentir alegría porque la pintura sobrevivió incluso al dictador y me hace recordar también el dolor que sentí cuando las presentaron en mi juicio, después de ocho largos años: estaban descuidadas, sucias y polvorientas. Esa vez, sólo pude apartar las lágrimas de mis ojos y decirle al Juez: “mire como están” y pedirle que me las devolvieran pero su respuesta fue: “hable con su abogado”, quien me respondió en voz baja: “espera a que todo termine”.
Trece años después, cuando ya todo está por llegar a su fin, insistí en mi petición y el Juez a quien le correspondió resolver, quien es una persona culta y amante del arte, aplicó la justicia ordenando la devolución de las pinturas porque no hay relación entre ellas y los hechos sobre los cuales el pintor fue sentenciado.
La pintura, trata de una vendedora de periódicos con un niño a cuestas a la usanza serrana y un haz de periódicos en las manos mientras camina por el mercado de frutas anunciando su venta. Fue absurdamente encarcelada porque los Sha-Kales del dictador algún peligro vieron en ella, tanto así que me sobrepasó en años en la prisión.
Ahora está en mis manos, cuidaré de ella y la llevaré de regreso a mi país, donde mis descendientes la pasarán de una generación a otra disfrutando indefinidamente de la libertad.

Pacífico Castrellón S.
31 de diciembre de 2008.

2 comentarios:

  1. Pariente!

    Tienes un gran talento, mejor dicho un Don, he tenido la oportunidad de apreciar obras tuyas, espero cuando estés de vuelta en Panamá poder conocerte y estrechar tu mano.

    Eres un gran artista, mis mejores deseos para ti y toda la familia.

    Atentos saludos

    Salomón E. Castrellón
    castrellonpty@hotmail.com

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  2. Que ironica es la vida, la vendedora ha estado privada de libertad, sin causa, negandosele el derecho a la defensa en un juicio justo.

    Ojala sea posible restaurarla, para que las cicatrices de su rostro solo queden como un recuerdo distante.

    Que gusto que este contigo!

    Te extraño papa!

    AA

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